Priorat (Cataluña, España)
Costers del Priorat nació en 2000 con la voluntad de recuperar viñedos históricos y mostrar la identidad más precisa del Priorat. Desde entonces, bajo la dirección del enólogo José Mas, el proyecto ha defendido una forma de elaborar basada en el respeto al viñedo y en la búsqueda de vinos que transmitan la fuerza de la comarca con frescura y elegancia.
Las viñas se encuentran en costers llicorella devónica, suelos de pizarra característicos del Priorat en su variante más frágil, que marcan profundamente el carácter mineral de sus vinos. El cultivo es manual y de bajos rendimientos, cepas en vaso siguiendo solamente prácticas sostenibles que preservan la biodiversidad y la vida de los suelos.
En bodega, José Mas trabaja cada parcela por separado, fermenta con levaduras autóctonas y utiliza fudres de gran volumen, ánforas y barricas de varios usos. La madera se concibe como un soporte estructural, nunca como un maquillaje aromático. El resultado son vinos intensos pero frescos, precisos y longevos, con una tensión mineral que equilibra la concentración natural del Priorat.
El estilo de Costers del Priorat se reconoce por su capacidad de conjugar potencia y finura. Frente a la imagen clásica de vinos muy densos y maduros, aquí por el contrario predominan la frescura, el nervio y la expresión transparente del viñedo. Son vinos pensados para evolucionar con el tiempo, pero que mantienen desde jóvenes un perfil equilibrado y expresivo.
La gama se articula en distintos niveles que permiten recorrer el territorio:
- Pissarres es el vino de entrada, la puerta a la filosofía de la casa. Pissarres, con 70% Garnacha y 30% Carinyena, es un tinto vibrante que refleja el carácter clásico de la llicorella.
- En un nivel intermedio, Rocafosca se ha convertido en el vino emblemático de Costers. Ensamblage contrario a Pissarres, 70% Carinyena y 30% Garnacha, y una crianza más larga. Tras una selección cuidadosa, se cría durante un año en fudres de 3.000 L de Garbellotto y en ánforas, lo que aporta textura y profundidad. Su versión blanca, Rocafosca Blanc, mezcla Garnacha Blanca, Macabeo y Pedro Ximénez, con fermentación en inox, además de un breve contacto con hollejos que suma complejidad. Blanc de Closos, elaborado a partir de cepas blancas dispersas en los closos de Bellmunt, fermenta en inox y acaba en barricas pequeñas sobre lías, resultando en un blanco salino, con volumen y tensión.
- Finalmente, los vinos de parcela representan la cima de la gama: Clos Alzina, de viñas viejas junto a la masía Alsera, ofrece estructura, complejidad y gran capacidad de guarda; mientras que Clos Cypres, procedente de los costers de Sant Martí, aporta un perfil más balsámico, de fruta negra y sotobosque, equilibrando madurez y frescor.